Fin de semana frenético a ritmo de excursión japonesa con visita familiar incluida: rebajas en El Corte Inglés y peli de estreno después de cenar; al día siguiente espectáculo de delfines y peces de todos los colores en el precioso jardín del
Oceanogràfic de Valencia (en la foto) por la mañana y para merendar chocolate caliente con porras en la Chocolatería Valor de la Plaza de la Catedral de Valencia, paseo junto al parque del antiguo río Turia y paso obligado por el Museu de Belles Arts y teatro por la noche; y el domingo, paisajes mediterráneos en
el Grao de Castellón,
el Port y el Paseo Marítimo. No cabe nada más en menos tiempo.
El teatro, con la obra de Adolfo Marsillach: "El extraño anuncio", fue pésimo, decepcionante, pretencioso, incongruente, aburrido y medio vacío de público, y con razón. No sé cómo se atreven los actores a meterse en algo así. Galiana tampoco mejoró nada un argumento esquizofrénico condenado a morir antes de nacer. No todo fue viento en popa, aunque viento -y bien frío- sí hubo...