Y, por supuesto: la basílica del Pilar, de orígenes inciertos y acabado barroco-neoclásico aragonés, y la enorme plaza engalanada en víspera de Navidad, adquiere de noche un tinte mágico y místico.
Acercaos a ver el Museo Gargallo, pero no el manicomial Museo Serrano...












