Si eterna era Roma a pesar de la modernidad, si eterna era El Cairo a pesar de la superpoblación, eterna es también Jerusalem con su superposición de estratos históricos de todas las Edades y Culturas. Misticismo, religiosidad, historia, tradición, pintoresquismo son solamente algunos de los epítetos que no hacen más que aproximar todos los matices de esta ciudad diacrónica, sincrónica, acrónica.
 |
| Vista de la Ciudad Antigua de Jerusalem, puerta Este, desde el Monte de los Olivos. |
 |
| Roca de la basílica de Dominus Flevit, donde lloró Jesús |
Si uno cree como si no, los "santos lugares" son dignos de ser visitados para empaparse de ese sentimiento y empatizar con media Humanidad. Uno siente la paz que irradia todo a cada paso.