lunes, 8 de agosto de 2011

Festival Folklórico de los Pirineos, Jaca 2011

Domingo delicioso y diferente con excursión en el Canfranero, siguiendo el río Gállego por su centenaria vía, pasando por los colosales Mallos de Riglos y el pantano de la Peña, hasta Jaca (tras de mí la Ciudadela, del s. XVI). Si vais, no olvidéis visitar la colección de miles de soldados de plomo que alberga, ni el moderno Palacio de Hielo de 2007, con sus dos pistas, ni la Catedral, fundada en 1064.

Hacía muchos años que no me acercaba a ver este festival, el más antiguo de España (este año en su edición nº 46). Daba gusto ver tanta gente diversa y relajada por las calles de una ciudad tan pequeña y cosmopolita a la vez y grupos de todos los rincones del mundo actuando y bailando delante de su catedral milenaria. (En la foto el Conjunto Folklórico Nacional "Irendek" de la Rep. rusa de Bachkiria).

jueves, 4 de agosto de 2011

más espectáculos en BCN, estiu 2011

Esta vez fui a ver (y oír) cantar a un amigo entre 500 de varias corales en el enorme Auditori Nacional de Rafael Moneo. El Réquiem de Mozart ya lo valió por sí solo desde aquel palco tan cercano. Después, fueron cinco días que pasaron volando de vacaciones de playa, paseos, muchas compras y viejas amistades, pack completo de comida japonesa con peli en V.O. del libro de Murakami y un ratito de siesta en la terraza chill-out del hotel Mandarín.
Entre otras muchas novedades, un exquisito restaurante en el mercado de Santa Caterina, otro mercado precioso en la Barceloneta y la Sagrada Familia, que sigue hacia arriba, y a este paso, quizá la veamos acabada antes del 2025. Así podremos "soplar las velas" del pastel que quería hacer Gaudí.

miércoles, 3 de agosto de 2011

un intento de museo en Zaragoza, 2011

Fui tres días a la Capital a colaborar con la Universidad (la experiencia superó lo aburrido por la curiosidad de ser la primera vez que iba) y aproveché a ver las novedades: la espléndida colección (casi casi) completa de los grabados de Goya en el museo Camón Aznar, el nuevo y moderno tranvía pagado a precio de oro, y el no menos caro y pretencioso museo Pablo Serrano (a la izda.).
Las vistas desde arriba están bien (foto con el Pilar al fondo), pero para ello tuvieron que plantar una superestructura de acero sobre los antiguos Talleres Pignatelli, los cuales han quedado embutidos en la planta baja, sin luz ni lógica, con 3 más encima.

Lo único que se salva de tan manicomial catálogo de materiales, volumetrías y lenguajes dispares, es alguna pieza de la expo temporal y las "4" piezas expuestas del genial Serrano.